La ventilación en aulas consiste en renovar el aire interior con aire exterior para diluir el CO2, la humedad y los olores que genera la ocupación. Se comprueba con medidores de CO2 en distintos momentos de la jornada, se mejora con rutinas de apertura y con mantenimiento de los sistemas, y se documenta en un registro sencillo.
¿Por qué importa tanto la ventilación en un aula?
Un aula concentra muchas personas en poco volumen durante varias horas seguidas. Cada una de ellas respira y emite CO2, vapor de agua y olores corporales. Si el aire exterior no entra a un ritmo suficiente, esos contaminantes se acumulan y se nota: sensación de aire cargado, somnolencia, dolor de cabeza y dificultad para mantener la atención.
Para el titular del centro, el interés es doble. Por un lado, un aula bien ventilada es un espacio más confortable para alumnado y profesorado. Por otro, el profesorado y el personal del centro son trabajadores, y la normativa de lugares de trabajo fija exigencias de renovación del aire que conviene conocer.
¿Qué indica el CO2 en una clase?
El CO2 no es el contaminante más peligroso de un aula, pero es el mejor chivato de la ventilación. Como lo producimos al respirar, su concentración sube cuando hay mucha gente y poca renovación, y baja cuando entra aire exterior. Por eso se usa como indicador: no sustituye a un análisis completo del aire, pero permite saber si la ventilación está a la altura de la ocupación.
La Nota Técnica de Prevención 549 del INSST, dedicada al dióxido de carbono en la evaluación de la calidad del aire interior, ofrece unos órdenes de magnitud útiles que resumimos en la tabla siguiente. Si quieres entender cómo se mide en la práctica, tienes el detalle en nuestro artículo sobre cómo medir el CO2 en una oficina; el método es el mismo en un aula.
¿Qué valores de CO2 sirven como referencia?
| Referencia | Valor | Cómo leerlo |
|---|---|---|
| CO2 en aire exterior | 300-400 ppm (hasta 550 ppm en entorno urbano) | Es el punto de partida: el aula no puede bajar de ahí. |
| Límite práctico por olor | 1.000 ppm | Por encima, el aire se percibe cargado por los olores de la ocupación. |
| Valor límite ambiental (exposición diaria, 8 horas) | 5.000 ppm | Es un límite de higiene industrial, muy por encima de lo que se busca en un aula. |
| Caudal de aire exterior en trabajo sedentario | 30 m3/h por trabajador | Exigencia del Real Decreto 486/1997 que cita la NTP 549. |
Lo razonable es usar 1.000 ppm como referencia de trabajo: si el medidor supera de forma sostenida ese nivel, la ventilación se queda corta para esa ocupación. El límite de 5.000 ppm no es un objetivo de confort; sirve para situar el problema en su escala.
¿Cuándo y dónde conviene medir?
Una medición aislada dice poco. Lo útil es ver la evolución durante la jornada y comparar aulas distintas, porque cada una tiene su orientación, su número de alumnos y sus ventanas. Algunas pautas prácticas:
- Mide con el aula en uso normal, no vacía ni con menos alumnos de los habituales.
- Coloca el medidor a la altura de la zona de respiración, alejado de ventanas abiertas, puertas y de la boca del profesorado.
- Registra al menos el inicio de la clase, la mitad de la mañana y el final de la última hora lectiva.
- Anota el número de ocupantes y si las ventanas estaban abiertas o cerradas.
¿Quieres saber cómo está la ventilación de tu centro? Llama al 917 264 278 o cuéntanos tu caso en el formulario de contacto. Te explicamos qué medir y cómo.

¿Cómo mejorar la ventilación sin pasar frío?
En invierno, ventilar choca con el confort térmico. La solución no es renunciar a ventilar, sino organizarlo bien:
- Ventilación cruzada: abrir ventanas en lados opuestos del aula renueva el aire más deprisa que abrir una sola.
- Aperturas cortas y frecuentes: varias aperturas repartidas a lo largo de la mañana mantienen el CO2 bajo sin enfriar tanto las mesas.
- Aprovechar los cambios de clase: con el aula vacía, la renovación es más eficaz y no afecta a quien está sentado.
- Dejar que el medidor decida: si el CO2 sube, se abre; si baja, se cierra. Es más fiable que abrir por calendario.
Si el aula depende de ventilación mecánica o de climatización, el reparto de responsabilidades cambia: el caudal de aire exterior lo determina la instalación, no las ventanas. En ese caso toca revisar el estado de los equipos, los filtros y los conductos. Sobre cuándo limpiar estos últimos, Alesza tiene una guía propia: cuándo limpiar los conductos de ventilación.
¿Qué errores son habituales en los centros educativos?
- Medir con el aula vacía o con una puerta abierta al pasillo y dar el resultado por bueno.
- Ventilar solo al empezar la mañana y no volver a hacerlo hasta el día siguiente.
- Confiar en equipos que recirculan el aire como si renovaran: mover el aire no es lo mismo que aportar aire exterior.
- No mantener filtros y rejillas, de modo que el caudal real queda por debajo del de diseño.
- No dejar constancia: sin registro, es imposible demostrar qué se hizo y cuándo.
Checklist de ventilación para esta semana
- Elige tres aulas representativas: la más ocupada, la de menor superficie y una con ventilación mecánica, si la hay.
- Consigue un medidor de CO2 y comprueba que su fabricante indica cómo se verifica o calibra.
- Mide en tres momentos de la jornada y anota ocupación y estado de las ventanas.
- Compara los resultados con la referencia de 1.000 ppm y marca las aulas que la superan de forma sostenida.
- Define una rutina de apertura para esas aulas, con responsable y horario.
- Revisa el estado de filtros, rejillas y equipos de las aulas con ventilación mecánica.
- Guarda los registros en una carpeta del centro, con fecha y nombre de quien midió.
¿Qué normativa se aplica a la ventilación de un aula?
La referencia técnica más útil para interpretar el CO2 es la NTP 549 del INSST, que recoge los valores de la tabla anterior. Esa misma nota cita el Real Decreto 486/1997, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo y exige 30 m3/h de aire exterior por trabajador en trabajos sedentarios. Afecta, por tanto, al personal del centro. Para otras exigencias sobre instalaciones de ventilación o climatización de tu edificio, consulta con el técnico de mantenimiento y el texto vigente de cada norma en el BOE.
Normativa municipal: mantener el local en condiciones
Además de la normativa estatal y autonómica, los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid aprueban ordenanzas de salubridad pública. Lo hacen al amparo de la Ley 7/1985 de Bases del Régimen Local (artículos 139 a 141), que les permite tipificar infracciones y sanciones propias cuando no hay una norma sectorial específica. Esas ordenanzas exigen conservar los locales en buenas condiciones higiénico-sanitarias y pueden complementarse con inspecciones municipales y expedientes sancionadores. Las cuantías y los detalles los fija cada ordenanza, así que conviene revisar la de tu municipio.
Quién te ayuda en Madrid
- Abansol: mediciones y control de la calidad del aire interior en centros, con informe técnico.
- Alesza: limpieza y mantenimiento higiénico de instalaciones de aire y conductos.
Hablamos de tu centro. Llama al 917 264 278 o escríbenos desde el formulario de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de CO2 es aceptable en un aula?
La NTP 549 del INSST sitúa en 1.000 ppm el límite práctico a partir del cual el aire se percibe cargado por olores. Es una referencia razonable para evaluar si la ventilación del aula es suficiente.
¿Basta con abrir las ventanas?
Muchas veces sí, si se hace con frecuencia y de forma cruzada. Lo fiable es comprobarlo con un medidor, porque cada aula tiene una ocupación y una orientación distintas.
¿Un purificador sustituye a ventilar?
No. Un equipo que filtra o recircula el aire no aporta aire exterior, así que no reduce el CO2 como lo hace la renovación con el exterior.
¿Quién debe medir la ventilación del centro?
Puede hacerse una comprobación interna con un medidor para vigilar el día a día. Si necesitas un informe con valor técnico, lo conveniente es encargar la medición a una empresa con experiencia y con equipos verificados.
¿Cada cuánto conviene medir?
Al empezar, para conocer el estado de partida, y después cada vez que cambie la ocupación, la climatización o la distribución del aula. En los meses fríos, cuando se ventila menos, merece más atención.
Fuentes
- INSST, NTP 549: El dióxido de carbono en la evaluación de la calidad del aire interior
- BOE, Ley 7/1985, de Bases del Régimen Local
Equipo técnico de Abansol, empresa formada por profesionales con más de 40 años de experiencia. Abansol pertenece al Grupo Abansol.




