
El virus del mono, conocido también como mpox, ha experimentado un preocupante repunte en España durante el año 2024.
Este incremento se ha producido en paralelo con la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de una emergencia sanitaria internacional debido al resurgimiento del virus en varios países de África. Aunque la incidencia general en España sigue siendo considerablemente menor en comparación con el brote inicial de 2022, el contexto global ha añadido una nueva capa de preocupación a la situación nacional. Según el informe del Instituto de Salud Carlos III, actualizado al 8 de agosto de 2024, se han registrado 269 casos de mpox en España, lo que subraya la necesidad de abordar este rebrote con medidas efectivas y una concienciación adecuada.
Este incremento en los casos de virus del mono es un recordatorio de que, a pesar de los esfuerzos realizados en los años anteriores, el virus sigue siendo una amenaza significativa para la salud pública. El informe del Instituto Carlos III revela una tendencia preocupante: después de un descenso notable en los casos durante el año 2023, donde se reportaron 319 casos en total, el número de infecciones ha vuelto a aumentar. En 2024, a pesar de no haber alcanzado todavía el nivel de 2022, donde se vivió el pico más alto de contagios, el ritmo de crecimiento es alarmante.
En este contexto, es crucial comprender qué está impulsando este nuevo brote y qué medidas se están tomando para controlar la virus del mono. Además, es importante analizar cómo la situación en España se compara con la de otros países y qué lecciones se pueden aprender para evitar que el virus siga propagándose. El temor a lo desconocido se cierne sobre nosotros, amplificando las preocupaciones por la propagación del virus mpox.
El repunte del virus del mono en 2024 en contexto
Con cada nuevo caso, crece la inquietud entre la población, que teme que la situación pueda descontrolarse como en brotes pasados.
Hasta el 8 de agosto de 2024, se han notificado 269 casos de mpox o virus del mono en España, una cifra que se acerca peligrosamente a los 319 casos reportados en todo el año 2023. Este repunte ha generado una preocupación considerable, especialmente en un contexto global donde la OMS ha declarado una emergencia sanitaria internacional. Aunque la situación en España no ha alcanzado el nivel de crisis observado en otros países, como en algunas naciones africanas donde el virus ha tenido un impacto devastador, la tendencia al alza es una señal de alerta que no debe ser ignorada.
La mayoría de los casos reportados en 2024 de virus del mono siguen afectando predominantemente a hombres (98%), con una mediana de edad de 37 años. Esto refleja un patrón similar al observado en brotes anteriores, donde el contacto estrecho en el contexto de relaciones sexuales ha sido identificado como el principal mecanismo de transmisión. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, astenia, dolor muscular y erupciones cutáneas en la zona anogenital, lo que subraya la importancia de la educación pública en torno a la prevención y el tratamiento de esta enfermedad.
Además, aunque la tasa de hospitalización sigue siendo baja, se han reportado complicaciones en algunos casos, lo que pone de manifiesto la necesidad de un sistema de salud preparado y capaz de responder de manera eficaz a cualquier incremento en la demanda de atención médica relacionada con la virus del mono. Esto es particularmente importante en las comunidades autónomas más afectadas, donde el acceso a servicios de salud y la capacidad de respuesta podrían ser puestos a prueba si el brote continúa expandiéndose.
Distribución geográfica y impacto por comunidades autónomas
La sombra del miedo se extiende a medida que los casos de viruela del mono aumentan, afectando a cada vez más comunidades.
Andalucía ha sido una de las comunidades autónomas más afectadas por este repunte de virus del mono, con un incremento de casos que ha pasado de 37 en 2023 a 76 en 2024. Esta cifra representa un aumento significativo que pone de relieve la necesidad de reforzar las medidas de control en la región. La situación en Andalucía es particularmente preocupante debido a la alta densidad de población y la movilidad interna, lo que podría facilitar la propagación del virus si no se implementan medidas de contención efectivas.
Canarias, que no reportó ningún caso en 2023, ha notificado ya 3 casos en 2024. Aunque este número pueda parecer bajo en comparación con otras regiones, representa un cambio notable en la dinámica de la virus del mono y subraya que ninguna región está exenta de riesgo. La aparición de casos en Canarias, una comunidad autónoma con una alta afluencia de turistas internacionales, plantea preguntas sobre el papel de los viajes y la movilidad en la propagación del virus.
Castilla-La Mancha y Galicia también han visto un incremento en los casos de virus del mono. Castilla-La Mancha ha pasado de 3 casos en 2023 a 6 en 2024, mientras que Galicia ha registrado un aumento de 2 a 6 casos. Aunque estos números son menores en comparación con Andalucía, indican que el virus está presente en múltiples regiones de España y que el riesgo de una mayor propagación es real.
Este aumento en los casos en diferentes comunidades autónomas refuerza la necesidad de un enfoque coordinado a nivel nacional, que incluya tanto la vigilancia epidemiológica como la educación pública sobre las formas de prevenir la transmisión de la virus del mono. La cooperación entre las comunidades autónomas, el gobierno central y las organizaciones de salud es esencial para controlar la situación y evitar que el brote se convierta en una crisis de salud pública mayor. La preocupación por la viruela del mono se ha convertido en una constante en el día a día de muchas personas, ante la incertidumbre que genera este virus.
Qué es la viruela símica o mpox
La viruela símica, también conocida como mpox o virus del mono, es una enfermedad viral causada por el virus de la viruela símica, un ortopoxvirus que pertenece a la misma familia que el virus de la viruela humana (variola virus). Aunque la virus del mono es menos grave y menos contagiosa que la viruela humana, sigue siendo una enfermedad significativa que puede causar complicaciones graves, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados o en aquellos con condiciones de salud preexistentes.
El virus fue identificado por primera vez en 1958 en colonias de monos utilizados para investigación, de ahí su nombre. Sin embargo, los primeros casos humanos se registraron en 1970 en la República Democrática del Congo. Desde entonces, el virus del mono ha sido endémica en varias regiones de África Central y Occidental, pero en los últimos años ha habido un aumento en la transmisión internacional, lo que ha llevado a su propagación en otros continentes, incluida Europa.
El virus se transmite principalmente a través del contacto directo con fluidos corporales, lesiones cutáneas o materiales contaminados, como ropa o ropa de cama. También puede transmitirse de animales a humanos a través de mordeduras, arañazos o al manipular animales infectados, lo que ha sido un factor importante en su transmisión en zonas rurales de África.

Síntomas de la virus del mono
El temor a la propagación del virus está llevando a muchas personas a replantearse sus hábitos cotidianos y a extremar las precauciones.
Los síntomas de la virus del mono varían en función de la fase de desarrollo de la enfermedad. La primera fase, conocida como fase de invasión, suele durar unos cinco días. Durante esta fase, los pacientes pueden experimentar una serie de síntomas iniciales que incluyen fiebre, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, dolor de espalda, ganglios linfáticos inflamados (adenopatías) y cansancio profundo. Estos síntomas iniciales pueden ser fácilmente confundidos con otras enfermedades virales, lo que puede retrasar el diagnóstico y la implementación de medidas de control.
De uno a tres días después de la aparición de la fiebre, la enfermedad progresa a la fase de erupción cutánea. Esta fase es caracterizada por una erupción que suele comenzar en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies. La erupción evoluciona a través de varias etapas, comenzando como máculas (lesiones planas) que se convierten en pápulas (lesiones ligeramente elevadas), luego en vesículas (lesiones llenas de líquido claro), pústulas (lesiones llenas de pus) y finalmente en costras que se caen después de unas dos a cuatro semanas.
Es importante destacar que una persona infectada por la virus del mono es contagiosa desde la aparición de los primeros síntomas hasta que las costras se han caído por completo. Durante este período, el virus puede transmitirse a otras personas a través del contacto directo con las lesiones o mediante el contacto con fluidos corporales, lo que subraya la necesidad de un manejo adecuado de los pacientes infectados para evitar la propagación del virus.
Cómo se transmite la mpox o virus del mono
La transmisión de persona a persona del virus mpox o virus del mono puede ocurrir de varias maneras, según lo explica la OMS en su sitio web oficial. La transmisión más común es a través del contacto directo con lesiones infecciosas de la piel o de otras zonas como la boca o los genitales. Esto puede ocurrir de diferentes formas, incluyendo:
- Cara a cara: A través de gotículas respiratorias durante el habla, la tos o el estornudo, especialmente en situaciones de contacto cercano prolongado.
- Piel con piel: Al tocar las lesiones de una persona infectada, lo que puede ocurrir durante actividades como el cuidado personal o durante las relaciones sexuales.
- Boca a boca: Al besar o compartir utensilios contaminados con una persona infectada.
- Boca con piel: Al besar o tocar las lesiones de la piel o durante las relaciones sexuales orales.
El virus también puede entrar en el cuerpo a través de la piel lesionada, las mucosas (por ejemplo, oral, faríngea, ocular, genital o anorrectal) o a través de las vías respiratorias. La transmisión en entornos familiares o sexuales es particularmente preocupante, ya que las personas con múltiples parejas sexuales están en mayor riesgo de contraer y propagar el virus.
Además, la virus del mono también puede transmitirse de animales a humanos. Esta transmisión puede ocurrir a través de mordeduras o arañazos de animales infectados, o al cazar, despellejar, manipular cadáveres, cocinar o comer animales infectados. Aunque la magnitud de la circulación del virus en las poblaciones animales no se conoce completamente, sigue siendo un área de estudio activa para comprender mejor los riesgos zoonóticos.
El virus también puede sobrevivir en superficies y objetos contaminados, como ropa de vestir o de cama, lo que significa que es posible contraer la enfermedad al tocar estos objetos si no se han desinfectado adecuadamente.
Qué hacer en caso de que alguien de tu familia contraiga la enfermedad
Si alguien en tu familia contrae la virus del mono, es fundamental tomar medidas para minimizar la propagación del virus y gestionar los síntomas de manera adecuada. Aunque la mayoría de las personas se recuperan de la mpox en unas pocas semanas, es importante seguir ciertos pasos para asegurar una recuperación segura y proteger a los demás miembros del hogar.
Qué hacer:
- Aislamiento: La persona infectada debe permanecer en casa y, si es posible, en una habitación separada para minimizar el contacto con otros miembros de la familia.
- Higiene de manos: Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o usar desinfectante es crucial, especialmente antes y después de tocar las lesiones o cualquier objeto contaminado.
- Protección: Usar mascarilla y cubrir las lesiones cuando se esté en presencia de otras personas es esencial hasta que la erupción haya sanado por completo.
- Cuidado de la piel: Mantener la piel seca y descubierta, excepto cuando se esté en la misma habitación que otras personas, ayuda a evitar la propagación del virus.
- Desinfección: Limpiar y desinfectar con frecuencia las áreas compartidas y los objetos que pueden haber estado en contacto con la persona infectada es fundamental para evitar la transmisión.
- Alivio de lesiones: Para aliviar las molestias causadas por las lesiones, se recomienda enjuagarse con agua salada si hay lesiones en la boca y tomar baños de asiento o baños templados con bicarbonato de sodio o sal de Epsom para las lesiones en otras partes del cuerpo.
- Manejo del dolor: Tomar medicamentos de venta libre, como paracetamol o ibuprofeno, puede ayudar a aliviar el dolor y reducir la fiebre.
Qué no hacer:
- No revientes las ampollas ni te rasques las lesiones: Esto puede retrasar la curación, propagar la erupción e infectar las lesiones.
- No te afeites las áreas con lesiones: Afeitarse antes de que las costras se hayan caído y la piel se haya regenerado puede propagar la erupción.
Al seguir estas recomendaciones, no solo se facilita la recuperación de la persona infectada, sino que también se protege a los demás miembros del hogar de la virus del mono y se ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad en la comunidad. La posibilidad de contagio no solo crea preocupación, sino que también siembra dudas sobre la seguridad de nuestras rutinas diarias.

La desinfección de espacios y la higiene, fundamentales para combatir el virus del mono
La desinfección de espacios y el mantenimiento de una higiene rigurosa son pilares esenciales en la batalla contra la virus del mono, también conocida como mpox. Esta enfermedad viral, que ha resurgido con fuerza en varias regiones del mundo, puede transmitirse no solo a través del contacto directo con personas infectadas, sino también mediante superficies y objetos contaminados. La virus del mono tiene la capacidad de sobrevivir en diferentes superficies durante períodos prolongados, lo que lo convierte en una amenaza persistente en cualquier entorno en el que una persona infectada haya estado presente.
La transmisión indirecta a través de superficies contaminadas es un riesgo que no debe subestimarse. Desde hogares y oficinas hasta hospitales y medios de transporte público, cualquier lugar donde una persona infectada haya estado puede convertirse en un foco de contagio si no se toman las medidas de desinfección adecuadas. El riesgo aumenta en espacios cerrados y compartidos, donde el virus puede adherirse a superficies como manijas de puertas, muebles, ropa de cama y utensilios de cocina. Por esta razón, la limpieza frecuente y minuciosa de estos entornos es vital para prevenir la propagación del virus y proteger a las personas, especialmente a aquellas que son más vulnerables a complicaciones graves.
El proceso de desinfección debe ser meticuloso y basado en protocolos que aseguren la eliminación eficaz de la virus del mono. No se trata solo de limpiar superficialmente, sino de usar productos desinfectantes aprobados que sean capaces de destruir el virus en todas las superficies potencialmente contaminadas. Esto incluye el uso de soluciones con base de alcohol, lejía diluida y otros agentes virucidas recomendados por las autoridades sanitarias. Además, es importante que las personas que realizan la desinfección estén debidamente equipadas con equipos de protección personal (EPP), como guantes, mascarillas y batas desechables, para evitar la exposición al virus durante el proceso.
Empresas especializadas en salud ambiental, como ABANSOL®, desempeñan un papel crucial en la lucha contra la virus del mono. Estas empresas no solo cuentan con el personal capacitado para realizar desinfecciones exhaustivas, sino que también disponen de equipos avanzados que permiten una limpieza más profunda y efectiva de los espacios. Sus servicios son especialmente valiosos en lugares de alto riesgo, como hospitales, clínicas, hogares de ancianos, escuelas y transportes públicos, donde la posibilidad de transmisión es elevada. Estas compañías utilizan tecnologías como nebulizadores, pulverizadores electrostáticos y sistemas de luz ultravioleta para asegurar que cada rincón del espacio tratado quede libre de contaminantes.
Además de la desinfección física, estas empresas también ofrecen asesoramiento y capacitación a particulares y negocios sobre los protocolos más efectivos para mantener un entorno libre de virus. Esto incluye la enseñanza de prácticas de higiene personal, como el lavado de manos correcto, el uso adecuado de mascarillas y guantes, y la forma correcta de manejar y desechar materiales potencialmente contaminados. La capacitación es fundamental, ya que una población bien informada es una de las herramientas más poderosas en la prevención de brotes virales.
Otro aspecto crítico de la desinfección de la virus del mono es la frecuencia con la que se realiza. En entornos de alto tráfico o en lugares donde se sabe que ha habido personas infectadas, la desinfección debe ser un proceso continuo y regular, no una acción única. Esto garantiza que cualquier nueva introducción del virus en el ambiente sea rápidamente neutralizada antes de que pueda propagarse a otras personas. Incluso en hogares privados, la desinfección regular de superficies comunes, como interruptores de luz, teléfonos, teclados y controles remotos, puede marcar una gran diferencia en la prevención del contagio.
La higiene personal también juega un papel integral en la contención del virus mpox o virus del mono. Las personas deben ser conscientes de la importancia de lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de tocar superficies que podrían estar contaminadas o después de tener contacto con alguien que muestra síntomas de la enfermedad. El uso de desinfectantes para manos con al menos un 60% de alcohol es una medida complementaria que puede ayudar a reducir la transmisión cuando el lavado de manos no es posible. Además, se debe evitar tocarse la cara, especialmente los ojos, la nariz y la boca, con las manos sin lavar, ya que estas son vías comunes de entrada para los virus.
En conclusión, la desinfección de espacios y el mantenimiento de una higiene estricta son componentes fundamentales para frenar la propagación de la viruela del mono. A medida que el mundo sigue enfrentando este desafío, la implementación de prácticas de desinfección rigurosas y la adopción de buenos hábitos de higiene no solo protegerán a los individuos, sino que también contribuirán a la salud pública en general. Con el apoyo de empresas especializadas y una población educada y consciente, es posible controlar la propagación de mpox o viruela del mono y minimizar su impacto en nuestras comunidades.
Conclusión
El repunte de casos de virus del mono en España durante 2024 subraya la importancia de no bajar la guardia en la lucha contra este virus. Con 269 casos reportados hasta el 8 de agosto, es evidente que la mpox sigue siendo una amenaza que requiere atención y medidas preventivas continuas. La situación global, marcada por la declaración de una emergencia sanitaria internacional por parte de la OMS, añade urgencia a los esfuerzos nacionales para controlar la propagación del virus.
Es crucial que las autoridades sanitarias, junto con la comunidad científica y el público en general, continúen colaborando para garantizar que las medidas de prevención, tratamiento y desinfección sean efectivas y se apliquen de manera adecuada. La educación pública sobre los riesgos de transmisión y los síntomas de la viruela del mono, así como la adopción de prácticas de higiene rigurosas, son esenciales para reducir el impacto de esta enfermedad en España y en el mundo.
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