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La importancia de la actuación del monitor en caso de una reacción alérgica alimentaria

El conocimiento de los síntomas en caso de una reacción alérgica es fundamental para llevar a cabo una respuesta temprana y efectiva, evitando poner en peligro la salud de las personas. Los profesionales en el ámbito de la restauración colectiva deben estar preparados para actuar en situaciones de ingestión accidental de alérgenos. En este contexto, los monitores y monitoras del comedor juegan un papel igualmente crucial que los cocineros, a pesar de no ser los manipuladores principales de alimentos con alto riesgo de alérgenos.

En el ámbito de la restauración colectiva, no solo se requiere conocimiento sobre los alérgenos que puedan amenazar la salud de las personas, sino también saber cómo actuar en caso de una ingestión accidental. La descripción de las acciones a tomar debe ser detallada, ya que esta información es clave para actuar de manera rápida y efectiva.

Es importante destacar que en el sector de la restauración colectiva, los monitores y monitoras del comedor desempeñan un papel de gran valor, a pesar de no ser los principales manipuladores de alimentos.

¿Por qué es esencial el papel del monitor?

En primer lugar, los monitores son, como los cocineros, manipuladores de alimentos y deben seguir las mismas normas de higiene y seguridad alimentaria. Cocineros y monitores deben colaborar estrechamente, ya que el riesgo higiénico-sanitario puede presentarse en cualquier etapa de la cadena de producción y servicio. Por lo tanto, es fundamental que los monitores del comedor reciban formación sobre buenas prácticas en la manipulación de alimentos.

En segundo lugar, los monitores supervisan a los niños durante la ingesta de alimentos, durante el servicio de comedor y en el patio, donde realizan actividades físicas. Estos son los momentos en los que las reacciones alérgicas pueden ocurrir con mayor probabilidad, ya sea por la ingestión de un alérgeno dañino o debido al esfuerzo físico, que puede actuar como un cofactor en las reacciones alérgicas.

El esfuerzo puede influir en una reacción alérgica de dos maneras:

Facilita la absorción intestinal del alérgeno, aumentando la exposición a las células inmunitarias sensibilizadas.
Reduce el umbral de activación de las células inflamatorias (mastocitos y basófilos) debido a la liberación de beta-endorfina durante el ejercicio físico.
Dado que los monitores están presentes en los momentos de mayor riesgo, es probable que sean los primeros en poder intervenir y asistir a un niño en caso de una reacción alérgica. Por lo tanto, es fundamental que conozcan el protocolo de actuación, que debe estar indicado y autorizado por el representante legal del menor en el informe médico proporcionado a la escuela.

Las acciones a seguir en caso de ingestión de un alérgeno pueden incluir:

Comunicarse con los padres.
Administrar un antihistamínico recetado por un profesional de la salud, siguiendo las instrucciones específicas.
Administrar una inyección de epinefrina prescrita por un profesional de la salud.
O una combinación de ambas acciones, dependiendo de los síntomas y la gravedad de la reacción.

En caso de una actuación combinada, la toma de antihistamínicos y/o epinefrina, es crucial que los padres y/o el profesional de la salud detallen previamente las acciones según la sintomatología de la reacción.

Es importante destacar que los niños con alergias alimentarias ya han tenido contacto previo con el alérgeno en cuestión, ya sea por ingestión, contacto o inhalación, y han mostrado una reacción. Si existen antecedentes de reacciones alérgicas, se debe conocer la actuación médica previa. Esta información es vital y debe incluirse en el informe entregado a la escuela para que los monitores puedan intervenir de manera temprana y prevenir una sintomatología más grave.

Actuar lo más pronto posible en caso de una reacción alérgica puede reducir los riesgos para la salud y mejorar la recuperación de la persona. Sin embargo, es importante recordar que la medicación y la epinefrina no sustituyen la atención médica, por lo que se debe trasladar al niño a un centro médico o llamar a urgencias para su evaluación por parte de un profesional de la salud. También es fundamental informar a los padres o al representante legal del niño sobre la situación.

En resumen, es crucial que el personal escolar, incluidos los monitores, esté informado y capacitado para actuar en casos de reacciones alérgicas alimentarias. La colaboración entre los servicios de salud, profesionales de la salud, la administración educativa, la comunidad escolar, la familia y el alumno es fundamental para garantizar una escolarización segura en caso de alergias alimentarias. La reacción alérgica puede variar en gravedad y tiempo de aparición, por lo que es importante estar preparados y comunicarse eficazmente para garantizar la seguridad de los estudiantes.

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